Una separación puede ser una de las etapas emocionalmente más difíciles de una relación.
Hay rupturas que sabes que tienen que llegar, pero eso no significa que sean fáciles.
Y otras llegan cuando todavía no estabas preparado para ellas.
Una separación puede traer muchas emociones a la vez: tristeza, rabia, miedo, culpa, alivio, dudas… Incluso puedes pasar de sentirte seguro de tu decisión a preguntarte si estás haciendo lo correcto.
Si además hay hijos, una vivienda que organizar, conversaciones pendientes o una relación que todavía no ha terminado del todo emocionalmente, todo puede hacerse todavía más complicado.
Si estás pasando por una separación, un divorcio o una ruptura de pareja y sientes que necesitas ayuda para afrontar este momento, puedo acompañarte.
Soy Paula Sorribas, psicóloga en Zaragoza, y mi objetivo es que tengas un espacio donde puedas hablar con tranquilidad de lo que estás viviendo, sin sentirte juzgado y sin tener que aparentar que estás bien cuando no lo estás.
Cuando una ruptura te remueve mucho más de lo que esperabas
A veces una ruptura no duele solamente por perder a una persona.
También puede significar perder una forma de vida, unos planes, una familia tal y como la conocías o la idea de futuro que habías construido.
Quizá piensas constantemente en tu expareja.
Quizá sabes que la relación no funcionaba, pero aun así la echas de menos.
Quizá has sido tú quien ha decidido terminar y ahora aparecen dudas o culpa.
O puede que la decisión la haya tomado la otra persona y estés intentando entender cómo ha podido acabar vuestra relación.
También puede ocurrir que llevéis meses teniendo problemas y estés atrapado entre dos pensamientos:
“No puedo seguir así”
“¿Y si todavía podemos arreglarlo?”
No hay una única manera de vivir una ruptura. Por eso, en terapia iremos viendo qué necesitas y qué está haciendo que este momento sea especialmente difícil.
Si no sabes si quieres separarte
No tienes que acudir a terapia con una decisión tomada.
De hecho, muchas personas llegan precisamente porque no saben qué hacer.
Puede que lleves tiempo preguntándote si todavía quieres a tu pareja, si los problemas pueden solucionarse o si estás alargando una relación que ya no te hace bien.
Cuando llevas mucho tiempo dando vueltas a las mismas preguntas, es difícil escucharte con claridad.
La terapia puede ayudarte a parar un poco, ordenar lo que estás sintiendo y entender mejor qué quieres y qué necesitas.
No voy a decirte si tienes que separarte o continuar.
Esa decisión es tuya.
Mi papel es ayudarte a que puedas tomarla desde un lugar más tranquilo y consciente, y no únicamente desde el miedo, la culpa o el agotamiento.
Cuando la ruptura ya ha ocurrido
También puede ser difícil cuando la decisión ya está tomada.
Aunque seas tú quien haya decidido terminar, puedes echar de menos a esa persona, sentir culpa o preguntarte si has cometido un error.
Y si no has elegido tú la ruptura, quizá estés intentando aceptar algo que todavía no quieres aceptar.
Es normal que haya días en los que parece que estás avanzando y otros en los que vuelves a sentirte como al principio.
No tienes que recuperarte siguiendo un calendario.
En terapia podemos trabajar ese proceso, ayudarte a comprender lo que estás sintiendo y, poco a poco, recuperar espacios de tu vida que quizá hayan quedado en segundo plano.
Cuando hay hijos de por medio
Una separación cambia muchas cosas cuando hay hijos.
Puede preocuparte cómo decírselo, cómo van a reaccionar, cómo organizar vuestra nueva situación o cómo conseguir que estén bien mientras tú también estás intentando recomponerte.
Y después de la separación puede seguir siendo necesario hablar con tu expareja, tomar decisiones juntos, organizar horarios o coincidir en momentos importantes para vuestros hijos.
No siempre es fácil separar el dolor que existe entre dos adultos de la relación que ambos siguen teniendo como padres.
Podemos trabajar cómo afrontar esta nueva situación familiar, cómo comunicarte con tu expareja y cómo acompañar a tus hijos teniendo en cuenta sus necesidades y su edad.
Cuando sigues teniendo que tratar con tu expareja
Hay rupturas que no permiten cortar el contacto.
Quizá tenéis hijos.
Quizá compartís asuntos económicos o una vivienda.
Quizá simplemente necesitas seguir teniendo contacto durante un tiempo mientras cada uno reorganiza su vida.
Y cuando todavía hay dolor, enfado o resentimiento, cualquier conversación puede terminar convirtiéndose en una discusión.
En terapia podemos trabajar cómo poner límites, cómo manejar determinadas conversaciones y cómo conseguir que la relación con tu expareja tenga cada vez menos peso sobre tu bienestar.
¿Cuándo puede ser un buen momento para pedir ayuda?
No necesitas esperar a encontrarte realmente mal para pedir ayuda.
Quizá simplemente notas que desde la ruptura no consigues volver a sentirte tú.
O que llevas semanas pensando en lo mismo una y otra vez.
Puede ser un buen momento para buscar apoyo si:
- No consigues dejar de pensar en tu expareja.
- Te cuesta aceptar que la relación ha terminado.
- Tienes mucha tristeza, ansiedad, rabia o culpa.
- Te cuesta dormir o concentrarte.
- Has perdido las ganas de hacer cosas que antes disfrutabas.
- Sientes que tu autoestima ha cambiado desde la ruptura.
- Sigues esperando que tu expareja vuelva y no consigues avanzar.
- No sabes si quieres terminar la relación y llevas mucho tiempo dudando.
- Las conversaciones con tu expareja terminan constantemente en conflicto.
- Te preocupa cómo está afectando la separación a tus hijos.
- Sientes que necesitas hablar de todo esto con alguien que pueda ayudarte a poner un poco de orden.
No hace falta que puedas explicar perfectamente lo que te ocurre.
Podemos empezar simplemente por ahí.
¿Cómo trabajaremos en terapia?
Cada persona vive una separación de una manera diferente.
Por eso, no creo en aplicar la misma fórmula a todo el mundo.
En las primeras sesiones hablaremos de lo que está ocurriendo, de cómo te está afectando y de qué necesitas en este momento.
A partir de ahí iremos viendo qué aspectos necesitas trabajar y qué herramientas pueden ayudarte.
Mi forma de trabajar es cercana y práctica. Para mí es importante que puedas sentirte cómodo, escuchado y comprendido, pero también que poco a poco notes cambios en tu día a día.
La terapia puede ser individual, aunque tu expareja no quiera acudir o aunque la relación ya haya terminado.
También puede realizarse presencialmente en Zaragoza o de forma online.
Psicóloga para separación y divorcio en Zaragoza
Si estás pasando por una separación, un divorcio o una ruptura y sientes que solo no estás consiguiendo gestionar todo lo que está ocurriendo, podemos trabajar juntos.
No tienes que llegar a la primera sesión sabiendo exactamente qué necesitas ni tener claro qué quieres hacer con tu relación.
Puedes empezar simplemente contándome qué está pasando.
Si quieres dar el primer paso, puedes escribirme y te explicaré cómo podemos empezar.
Preguntas frecuentes
¿Puedo acudir a terapia si todavía no sé si quiero separarme?
Sí. No es necesario que hayas tomado una decisión. Podemos trabajar precisamente sobre las dudas, los miedos y todo aquello que te está haciendo difícil saber qué quieres.
¿Puedo hacer terapia aunque la ruptura ya haya ocurrido?
Sí. La terapia puede ayudarte a afrontar el final de la relación, gestionar las emociones que aparecen y adaptarte poco a poco a tu nueva situación.
¿Y si mi pareja me ha dejado y yo no quería separarme?
También puedes pedir ayuda. Cuando la ruptura no ha sido una decisión propia, puede ser especialmente difícil aceptar lo ocurrido y empezar a reorganizar tu vida.
¿Tengo que acudir con mi expareja?
No. Puedes hacer terapia individual aunque tu expareja no quiera acudir o aunque ya no tengáis relación.
¿Podemos trabajar cómo comunicarme con mi expareja si tenemos hijos?
Sí. Podemos trabajar aspectos relacionados con la comunicación, los límites y la manera de afrontar determinadas situaciones después de la separación.
¿La terapia puede ser online?
Sí. Puedes realizar las sesiones online si esta modalidad se adapta mejor a ti.
Si prefieres, puedes escribirme y contarme brevemente qué está ocurriendo. Te responderé personalmente.
